martes, 29 de mayo de 2012

SAHAR KHALIFEH




Sahar Khalifeh nació en 1941 en la ciudad de Nablus (Palestina). Cursó estudios universitarios en Ammán, y estudios de literatura inglesa en la universidad de Birzeit. En 1980 obtuvo una beca Fulbright para estudiar en los Estados Unidos, que la llevó a la Universidad de Chapel-Hill University en Carolina del Norte, donde se doctoró en Estudios sobre la Mujer y Literatura Americana en la Universidad de Iowa en 1988. De regresó a Palestina fundó el Centro de Asuntos de la Mujer en Nablus. Más tarde, en 1991, abrió otro en la ciudad de Gaza, y posteriormente, otro en la capital jordana, de Ammán.
En su larga trayectoria como escritora ha defendido la lucha por la liberación de Palestina paralelamente a la lucha por la liberación de la mujer. Desde hace unos años, está empeñada en llevar su mensaje de paz y convivencia por todo el mundo, porque está convencida que es necesaria una verdadera presión internacional para que la situación de Palestina no se vaya deteriorando cada vez más. Aunque es la autora palestina más traducida, después de Mahmoud Darwish, podría vivir en cualquier país europeo pero prefiere seguir residiendo entre Amman y Nablus.
No fui educada para matar o llevar armas

“Para mi –explicaba en Barcelona- la lucha por la liberación de Palestina y por la liberación de la mujer es una misma cosa”. Sahar, madre de dos hijas, habla y escribe desde su experiencia como mujer, como madre: “Formo parte del movimiento feminista internacional, fui educada para pensar, para querer a mi pueblo. Yo también educo así a mis hijas, que sepan dialogar, que reconozcan el poder de las palabras. No fui educada ni educo para matar o para morir, ni para llevar armas”.

Su última obra: “Imagen, icono y promesa”, describe lo que podría leerse como una reconstrucción de la Sagrada Familia en el siglo XXI. Una obra emocionante y lírica, que incluye el simbolismo religioso y político, en una historia de amor y de pérdida. En el centro de la historia sitúa a un personaje agonizante pero en una incansable búsqueda de un hogar en su propia tierra.

Sahar ha sido denominada por algún medio británico especializado como la “Virginia Wolf de la literatura palestina”, también como una de las voces más representativas de la literatura árabe del siglo XX. En Alemania, el Frankfurter Allgemeine, la juzgó como: “La única novelista árabe que ha escrito todas sus de novelas para mostrar el carácter inseparable de los temas feministas de la conciencia política y social”. Un reconocido crítico árabe explicaba sobre esta premiada obra, cómo, la autora consigue, “a través del personaje y del lugar, invocar una herencia sagrada que sigue a la vez vital y poderosa. El valor literario de Khalifeh ha creado una obra única y un valor añadido al reto creativo árabe contemporáneo”.

Reconocida escritora, comprometida con la causa de los oprimidos, destaca por su estilo sensible, sucinto y lúcido. Sahar Khalifeh empezó a escribir poco después de la invasión israelí de Gaza en 1967: “Estaba horrorizada por la situación, -explica- y veía claro que podía ir a peor. Escribí mucho, pero me publicaron mi primera novela en 1974 porque el manuscrito original había sido confiscado por el gobierno israelí”. En 1975 ganó el reconocimiento internacional gracias a su segunda novela “Cactus”. A partir de entonces, y al haber sido publicada en distintas lenguas, incluido el hebreo, su fama fue más allá de las fronteras palestinas y árabes. Ha sido la única autora que participó en la Primavera Cultural Palestina organizada por Francia en 1997, donde sus libros se agotaron de inmediato.

Sus novelas, de claro contenido feminista y político, constituyen verdaderas obras maestras tanto por el lenguaje como por su contenido. Es la única novelista árabe leída en todos o casi todos los países árabes. Ha sido muy activa en la lucha por Palestina durante las tres últimas décadas, identificando el papel destacado de la mujer y la importancia de su contribución, a menudo denostada o ignorada. “Khalifeh consigue de manera imperturbable exponer las discrepancias molestas y frustrantes entre significante y significado, imagen y realidad, discurso y práctica”, afirma Samia Mehrez, profesora asociada de estudios árabes y miembro del comité del Premio Naguib Mahfuz, “todo lo cual, subyace en la misma esencia, no sólo del futuro palestino, sino en general del futuro árabe.”




1.


 ¿Por qué nos duelen las canciones heridas? ¿Por qué somos un pueblo romántico? No, él no era romántico. Había dejado de serlo. O eso había llegado a creer. ¿Cómo había llegado a éste punto? Entrenamiento, disparos, serpenteo cuerpo a tierra, tensión del vientre… Y el hombre deja de ser romántico, en sus actos y en su lógica. Los sueños individuales se desvanecen, y el individuo se convierte en una bala del arsenal. Quizás la experiencia lo perfeccione y se convierta en un misil. Un misil dirigido. Esta es la lógica. Dijeron muchas cosas, dijimos muchas cosas. Cosas lógicas, ecuaciones históricas que se imponen a la existencia del individuo y éste se convierte en el número de la ecuación. Número. Números. Se conforma la ecuación de manera científica, realista, palpable. Y el romanticismo fenece. Mueren los sueños sensibles, muere la poesía. 




2.



“Sueño con una Jerusalén árabe e israelita que pueda convivir en paz”





Una larga trayectoria como escritora
Su primera obra fue publicada en 1974, y en inglés “We are not your Slave Girls Anymore”. Una primera novela que causó un gran impacto a causa de su apoyo a los derechos de la mujer, que posteriormente fue llevada a series de radio y TV en 1977.
En 1975 publicó “Wild Thorns Cactus”, que después popularizó en otros idiomas como “Cactus” que le propició el reconocimiento de su tarea literaria a escala internacional.
En 1980 salió a la luz. “The Sunflower”, ya publicada en hebreo y en inglés. En 1986 en Memoirs of an Unrealistic Woma describía la vida de una mujer atrapada en un matrimonio sin amor, en ella fusionaba la conciencia feminista con la conciencia política en al vida cotidiana. También fue traducida a varios idiomas. En 1990 publicó: The Door of the Courtyard, la primera novela ya traducida al español por Txalaparta.
En 1997 volvió a publicar una obra polémica: The Inheritance, en la que aborda el complejo tema del conflicto de civilizaciones resultante de los matrimonios mixtos, especialmente entre jóvenes de dos culturas distintas y a menudo opuestas. Con un retrato crítico de la Autoridad Nacional Palestina, sus errores y limitaciones, esta obra ofrece una mirada sorprendente a la realidad de la vida y la sociedad palestina.
En el 2004 publicó su ultima novela “One Hot April”, que comienza cuando acaba su anterior novela, la premiada: “Imagen, icono y promesa”. Según ella misma explica, ha sido testigo de unos hechos trágicos, pero “quiere seguir dando esperanzas a su pueblo”. En castellano se traduciría como ‘La cálida primavera’ empieza en abril del 2002, en el momento en que los israelíes vuelven a ocupar los territorios palestinos y recluyen al presidente Arafat en su cuartel general de Ramallah. Con esta obra, la escritora palestina, refleja la dolorosa vida de su gente, sin patria reconocida y proporciona claves nuevas a los observadores internacionales de la paz.


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