martes, 29 de mayo de 2012

MALIK MOKEDDEM




Descendiente de una familia de nomades del Sahara, Malika Mokeddem dejó Argelia en el 1970 para dedicarse a sus estudios de medicina en Montpellier. Nefróloga, Malika se dedicó a la escritura principalmente luego del gran éxito obtenido con su primera novela, "Siècle des sauterelles". En Italia es conocida sobre todo por sus dos novelas "Los hombres que caminan" y "Des Reves et des assassins". Tengo un recuerdo muy intenso de mi conmoción al leer "Los hombres que caminan". Esta novela autobiografica es la historia de una muchachita que sueña con ser medica y que debe enfrentar la mentalidad del pueblo en el que nació y la cultura patriarcal de la familia. La batalla personal de Leyla, que aun a un alto precio logrará realizar su sueño, se desarrolla con el trasfondo de la resistencia argelina contra la dominación francesa .





 Malika Mokeddem ha recibido premios como el Littré, el Chambéry o el Mediterranée.

Mokeddem se ha destacado como una de las grandes defensoras de los derechos de las mujeres en el norte de África. De entre su obra cabría destacar títulos como Los hombres que caminan, Sueños y asesinos o El siglo de las langostas.





"Mi madre siempre estaba ocupada y rodeada de niños, y siempre se expresaba con amenazas. Yo era la mayor de 10 hermanos, y mi madre siempre me decía: 'haz esto, haz lo otro'. Yo era la criada de mis hermanos. No tenía el afecto de mi madre", relató la autora. "Siempre era la primera de la clase. Cuando le enseñaba las notas, mi padre me decía que eso no me iba a servir para nada. Mi padre pegaba a mis hermanos y les decía: '¿cómo es que tenéis peores notas que vuestra hermana, que es una chica?", evocó Mokeddem, que es autora de Los hombres que caminan (1990) y Sueños y asesinos (1995), entre otras obras.


"Los libros fueron una sólida tabla de salvación. Los libros me han hecho salir de todo eso, me han salvado de la desesperación. Cuando tenía 12 años tenía mucho miedo a que mis padres me casasen. Y decía que si eso ocurría, me iría de casa aunque los animales del desierto me comieran. Los libros me permitían aprender a ser yo misma",



RESEÑAS


Debo todo a tu olvido

Una noche, Selma Mufid, doctora en un hospital de Montpellier, se despierta tras una pesadilla. Se ha visto a sí misma, con tres o cuatro años de edad, presenciando una escena de extrema violencia: su madre asfixiaba con una almohada a un recién nacido en presencia de su tía Zahia, la madre de la criatura. Esta visión, que no sabe si es real u onírica, fruto del estrés laboral, la empuja a volver a su desierto natal, en Argelia, a visitar a su madre, a la que no ve desde hace años. El viaje, en el que rememora momentos del pasado que quería olvidar, actuará a modo de catarsis: se enfrentará a los viejos fantasmas y entenderá por qué el sentimiento de culpa ha reprimido sus recuerdos durante tantos años. Debo todo a tu olvido es una novela emotiva y apasionante sobre las relaciones madre-hija en un contexto límite como es la vida en el desierto. Un marco físico y cultural en el que se entremezclan el sometimiento de las mujeres, el rechazo a los cambios y a los nuevos tiempos, los tabúes, el machismo, el ambiente opresivo, la rebeldía sofocada... Situaciones dramáticas, especialmente para las mujeres, tratadas en toda su crudeza y sin concesiones por una escritora que, como Malika Mokeddem, las conoce de primera mano.



La prohibida

Una narración apasionante que nos traslada a un país desgarrado, entre el progreso y los prejuicios, entre religión y fanatismo. Valiéndose de una escritura violenta y tierna al mismo tiempo, la autora nos presenta a Sultana, la protagonista que regresa a Argelia tras haber exorcizado en el exilio los miedos y las amenazas a los que se suponía predestinada. El reencuentro, rodeado de ausencias y desafíos, en un lugar en el que una mujer libre en gestos y sentimientos “merece” la muerte mostrará a Sultana cómo el día a día puede convertirse en un campo de batalla donde la dignidad y supervivencia están permanentemente en juego. Una pelea novelada al tiempo que una novela peleada por esta escritora consagrada, Malika Mokeddem, cuya vida y obra traslucen una constante lucha por la emancipación.



El siglo de las langostas

En esta novela, colmada de olores y de la luz del desierto, la autora rememora la Argelia de la primera mitad del siglo XX a través del personaje de Mahmud, un hombre que habría querido dedicar sus días a cultivar el amor y la poesía, y ve truncado su destino por las tradiciones familiares, la historia y quizá también por el azar. Su mujer será violada y asesinada delante de su hija Yasmina quien sobrevivirá a la tragedia aunque en adelante se negará a hablar. Mahmoud, roto por el dolor, la educará para que sea una mujer instruida y sobre todo libre. Ella será quien se encargue de tomar el relevo.

Los hombres que caminan

Zohra, que fue nómada, tuvo que detener su eterno caminar, su razón de vivir. Con una parte de su clan, se instala al pie de la duna, en la frontera entre dos mundos, donde se convierte en la narradora de los viejos tiempos y de la tradición beduina. A través de esta novela, un verdadero canto de amor a las mujeres del desierto y de la arena, aparece la historia reciente de una joven nación que empieza a configurarse. Entre la guerra de la independencia y el terror de hoy, entre la liberación y el integrismo, Argelia aparece bajo su cara más real y novelesca: femenina y plural.


El desconsuelo de los insumisos

Describe la lucha por la dignidad y la independencia de una persona nacida en un hogar humilde en el que ser mujer es un factor negativo. Desde niña Mokeddem hizo de los libros el arma más eficaz para entender el mundo y trascender un destino que parecía fijado por tradiciones de siglos. Mokkedem no quería que le impusieran un marido y que la convirtieran en una especie de máquina de parir niños.





Leer a ... Malika Mokeddem


Un tema vital en los libros de Malika es el exilio. La partida está presente en sus personajes siempre. Parten a la Meca, parten a Francia a luchar en la guerra, parten a otros lugares


09/04/2010 - Autor: Clara Alonso - Fuente: Revista Pueblos n° 41

 
Imagino que Malika Mokeddem se tomaría su exilio en Francia como una huida hacia adelante, como “los hombre que caminan”: “Gente cuya manera de vivir consiste en caminar. Caminan tanto que la vida camina demasiado aprisa en ellos. Desde luego van en busca de algo, pero no saben de qué se trata y hasta presienten que nunca lo encontrarán. Así que guardan silencio y avanzan.

Puede que posean la inteligencia de los primeros hombres, que comprendieron que sobrevivir consistía en cambiar de lugar, la de los últimos hombres que acabarán huyendo de la hecatombe de las ciudades o la de los rebeldes de siempre, que jamás se incorporan a ningún sistema establecido. Ahora me parece que su caminar tiene que ver con su propia concepción de la libertad”(Los hombres que caminan, Txalaparta, 2000). El caminar de Malika tiene una lejana semejanza con el de estos hombres. Ella no se ha amoldado ni dejado amoldar, no ha claudicado, no ha sido temerosa de su condición de mujer en una Argelia donde lo más probable era que la hubieran casado... En sus libros, sus protagonistas femeninas piensan, sienten, se rebelan. Quieren estudiar, aprenden a escribir aunque sea en la fina arena del desierto, huyen de la tradición... En (El siglo de las langostas, Txalaparta, 2002) Yasmina no tiene voz, pero sí palabras. Palabras que conoce a través de las enseñanzas de su padre que desde bien temprano decide que “su hija recibiría una educación, sería libre y alegre”. A lo largo de las obras de Malika la enseñanza tiene mucha importancia, no sólo el problema de la escolaridad de los niños, sino y sobre todo el de las niñas. Su preocupación por el aprendizaje de la lectura y la escritura se deja ver en casi todos los personajes femeninos. Pero también el aprovechamiento de las enseñanzas de las mujeres mayores es crucial para algunas de las protagonistas. Esto sucede con Sultana, la protagonista de La prohibida (Ediciones Era, 2006), que a través de las mujeres mayores que van a su hospital empieza a recuperar su infancia.

Un tema vital en los libros de Malika es el exilio. La partida está presente en sus personajes siempre. Parten a la Meca, parten a Francia a luchar en la guerra, parten a otros lugares para buscar mejores tierras, parten para estudiar en el extranjero, parten porque sí, porque son nómadas... Y esa partida, a veces rabiosa, a veces resignada, otras sin sentido, marca la nostalgia de las historias y de las vidas de sus personajes. Sultana, vuelve a su tierra y dice “jamás había creído que pudiera volver a esta región. Y eso que nunca llegué a marcharme de verdad. Tan sólo incorporé el desierto y lo inconsolable a mi cuerpo desplazado. Y me escindieron”. Pero para ella su primer exilio fue la lectura, después la escritura y por fin el saber, (El desconsuelo de los insumisos, El Cobre Ediciones, 2006).

Malika Mokeddem no es una escritora complaciente. Es dura en los detalles, en las descripciones, en la cantidad de personajes, en los datos sobre la historia de Argelia, la guerra, los modos de vida, el desierto, las plagas de langostas, la dureza de la vida nómada... Sin embargo lentamente, al compás de su lectura, vamos comprendiendo el significado de cada detalle. El porqué de cada descripción va creciendo la reflexión y el entendimiento de un mundo hasta entonces desconocido. Pero no por ello su lectura deja de ser amena y distraída. Sus historias son algunas encantadoras, otras interesantes e incluso intrigantes. Siempre queremos llegar al final para saber qué pasa con los personajes, con las personas.

Escritora cargada de sensibilidad hace que nos encariñemos con sus personajes, sobre todo con los femeninos, mientras que de igual forma hace que sintamos pánico, desagrado o incluso repugnancia por otros. Mujer valiente donde las haya, a través de las palabras procura sobrepasar la intransigencia y la ignorancia que se han instalado en las cabezas de los hombres.

Clara Alonso es colaboradora de Pueblos. Este artículo ha sido publicado en el nº 41 de la revista Pueblos, marzo de 2010.

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